
La Junta de Acción Comunal de Caliyaco se reúne con el corazón compungido para honrar la vida de un hombre excepcional. El pasado viernes 13 de febrero, no solo perdimos a un vecino; perdimos a nuestro Secretario, a un trabajador incansable y, sobre todo, a un ser humano cuya nobleza y orden iluminaron nuestra gestión comunitaria.
Diego no solo habitaba nuestro territorio, él lo sentía y lo defendía desde su cargo y como ciudadano. Su deseo de lucha por la protección de nuestros ríos, su respeto sagrado por los animales y su compromiso inquebrantable con el medio ambiente, son las banderas que hoy quedan en nuestras manos como su más valioso legado. Fue una persona sobresaliente, un líder de excelencia y un colaborador administrativo ejemplar, siempre anteponiendo el bienestar de Caliyaco a cualquier interés personal.
Un mensaje de fortaleza a su familia
Queremos extender un abrazo fraterno y solidario a su esposa, sus padres, sus hijos, nietos, hermanos, sobrinos y demás familiares. En estos momentos tan difíciles por su partida hacia la presencia del Padre Todopoderoso, elevamos nuestras oraciones para que Dios los sostenga en sus brazos y les brinde el consuelo necesario.
«Gracias, Diego, por enseñarnos que el liderazgo se ejerce con amor, servicio y entrega, y que la defensa de nuestra tierra es la defensa de la vida misma.»
Nuestro Compromiso
Hermano Diego, tu silla en nuestra directiva queda vacía, pero tus enseñanzas y tu liderazgo de excelencia perdurarán en nuestros días. Nos comprometemos a que tu esfuerzo por la comunidad no sea en vano y a seguir trabajando para mejorar nuestra vereda, inspirados siempre en tu ejemplo de rectitud como Secretario y amigo.
Gracias por todo, Diego. Que la gloria de Dios Todopoderoso te reciba y te cobije eternamente en su presencia.
Hasta siempre, compañero.
Atentamente,
JUNTA DIRECTIVA DE LA J.A.C. CALIYACO